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LA OMS ALERTA SOBRE LOS PTC

LA OMS ALERTA SOBRE LOS PTC

enero 27, 2020 11:51 am by: Categoría: Tabaco Deja un comentario A+ / A-

En la década de los 80, la tecnología de los Productos de Tabaco Calentado (PTC) comenzó a desarrollarse de manera experimental, pues eran tiempos donde el hábito de fumar seguía muy arraigado en la sociedad. Pero las políticas públicas para limitar su uso y la concienciación de los fumadores han puesto en jaque a la industria tabaquera. La bajada de ventas ha obligado a estas compañías a potenciar una nueva estrategia que adapte su negocio a los nuevos tiempos. PTC y cigarrillos electrónicos son las grandes apuestas. En este post analizamos sus diferencias, sus estrategias de venta y los mensajes que ofrecen.

Comencemos diferenciando los dos grandes dispositivos que están copando el nuevo mercado diseñado por las compañías tabaqueras. Los Productos de Tabaco Calentado son productos que calientan -hasta los 350 grados- el tabaco para liberar nicotina. Por el contrario, los cigarrillos electrónicos calientan líquidos que pueden contener nicotina o no, aunque en la mayoría de los casos no contienen tabaco. El cambio de modelo acaba de comenzar y los grandes no quieren perder terreno en esa carrera por fidelizar o conseguir nuevos clientes.

El mercado del tabaco está dominado por los tres grandes fabricantes del mundo: Philip Moris, Japan Tobacco y British American Tobacco. A finales del 2017, los PTC de estas compañías ya se comercializaban en cuarenta países, entre los que se encuentra España. Las ventas mundiales de Tabaco Calentado estimadas para 2021 rozarán los 18.000 millones de dólares, cifra que indica el crecimiento de los PTC en el mercado del tabaco, que en los últimos diez años ha disminuido en la mayoría de los países de ingresos altos. La estrategia puesta en marcha por las empresas tabacaleras ha consistido en realizar grandes inversiones en investigación y marketing. En investigación, para diversificar su cartera de productos de nueva generación, con nuevos sabores y nuevas técnicas de mezcla. Y en comunicación y marketing para atraer clientes y aumentar las ventas.

Entre otras técnicas se han abierto comercios específicos para vender exclusivamente diferentes marcas de PTC; se han realizado campañas denominadas Cebo-Anzuelo, donde el dispositivo es muy barato y el usuario paga regularmente las recargas o se han empleado técnicas sociales, consistentes en utilizar a personas famosas que actúan como dinamizadores o embajadores del producto. Pero la principal táctica utilizada ha sido subestimar los daños para la salud de los consumidores, señalando que los PTC son productos más seguros, además de publicitar el producto como alternativa más sana que evita los riesgos para la salud.

En el terreno médico y científico, y debido a lo bisoño del mercado de estos productos, no hay pruebas que demuestren que los PTC sean menos nocivos que los productos de tabaco convencionales. Existen estudios, financiados por la industria tabacalera, que afirman que hay importantes reducciones en la exposición a los elementos nocivos, pero se hacen necesarios estudios independientes para presentar pruebas científicas determinantes y concluyentes según se ponía de manifiesto en unas jornadas celebradas recientemente en el Ministerio de Sanidad. Aun así, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha señalado que todas las formas de consumo de tabaco son nocivas, incluidos los PTC. El tabaco es intrínsecamente tóxico y contiene carcinógenos, incluso en su estado natural.

Además, en Estados Unidos, la FDA (Food and Drug Administración) emitió hace un año un comunicado concluyendo que no ha podido comprobarse de forma definitiva que el cigarro calentado Iquos reduzca el daño causado por fumar comparado con los cigarrillos tradicionales. En este sentido, el estudio de la FDA puntualiza que “aunque el producto reduce la exposición de los fumadores a ciertos productos químicos, esto no ha podido demostrar que produzca una reducción del riesgo de generar enfermedades o la muerte”.

En cuanto al vapeo y al consumo de cigarrillos electrónicos, las autoridades estadounidenses han alertado de la rápida extensión de su consumo entre los más jóvenes, indicando que este tipo de productos no sirven para dejar el tabaco y suponen una vía de entrada para nuevos fumadores. Otro ejemplo es Italia. En el país alpino, el consumo se ha disparado y más de 80.000 ciudadanos adultos lo han probado, de los que un 30% son nuevos fumadores. Y un dato más. Una encuesta del mismo país ha arrojado un dato preocupante ya que más de un millón y medio tienen intención de probarlo y cerca del 36% no son fumadores.

Los estudios señalan que ya se están estudiando enfermedades pulmonares y muertes relacionadas con ese consumo. Los datos indican que uno de cada cuatro estudiantes de secundaria del país fuma cigarrillos electrónicos y lo hace pensando que dicho hábito no afecta a su salud. Pero sí que afecta. Los síntomas son tos, dificultad para respirar, dolor torácico, acompañado de náuseas, diarrea, fiebre y malestar general. Presentados con novedosas y atractivas formas y aderezados con aromas y sabores, la generación que parecía haber escapado de las garras del tabaco, ha caído rendida a los nuevos dispositivos cuyos efectos sobre la salud aún se desconocen. De hecho, más de 38 millones de personas se han dejado embelesar por estos productos, cuando en 2011 apenas había seis millones de consumidores. Lo grave es que las previsiones apuntan a que la cifra roce los 55 millones de clientes en 2021.

Recomendaciones de la OMS para los PTC

Ante este escenario de incertidumbre, la OMS ha publicado un documento informativo donde expone una serie de recomendaciones sobre los mecanismos nacionales de vigilancia de la comercialización de este tipo de productos. Los aspectos fundamentales son los siguientes:

1.- Realizar mediciones para obtener una visión general del lugar que ocupan los PTC en el mercado y de las estrategias de venta.

2.- Recopilar datos sobre el uso de los productos mediante encuestas a sus usuarios.

3.- Obligar a informar de los precios al registrar el producto ante las autoridades competentes.

4.- Realizar un seguimiento de las cifras de ventas por canal de distribución.

5.- Acopiar datos demográficos sobre usuarios, tasas de conversión e inversión en mercadotecnia. La conclusión finaliza indicando que todas las formas de consumo de tabaco son nocivas, incluidos los PTC. Por lo tanto, los PTC deberían estar sujetos a las medidas normativas y reglamentarias aplicadas a todos los demás productos de tabaco, en consonancia con el Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco.

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