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PARAGUAY: LA INDUSTRIA DEL TABACO, DE NUEVO ACUSADA DE CONTRABANDO

PARAGUAY: LA INDUSTRIA DEL TABACO, DE NUEVO ACUSADA DE CONTRABANDO

abril 9, 2019 4:53 pm by: Categoría: Contrabando, Tabaco Deja un comentario A+ / A-

Un estudio vincula a las grandes tabaqueras con el contrabando en Paraguay

Según un estudio publicado en la revista digital Globalization and Health y llevado a cabo por investigadores de la universidad canadiense Simon Fraser, el principal productor de cigarrillos de Paraguay, Tabacalera del Este (Tabesa), es actualmente uno de los mayores proveedores de comercio ilícito de América Latina debido al desvío de tabaco desde el país centroamericano a Brasil y Argentina y aspirante a compañía tabaquera transnacional, lo que se conoce como TTC.

El estudio, dirigido por Benoît Gomis y recogido en una entrevista del mismo en Illicit Trade, se remonta a la década de los sesenta del siglo XX, cuando las grandes compañías tabaqueras transnacionales comenzaron a operar en América Latina. Fue entonces cuando British American Tobacco (BAT) y Philip Morris International (PMI) exportaban legalmente tabaco hasta Paraguay, convirtiéndolo en su centro de operaciones para desviar tabaco a los mercados argentino y brasileño, entonces muy protegidos.

Este comercio ilícito, centrado en marcas de bajo coste, adquirió tal volumen en Paraguay que las TTC pasaron de ser grandes marcas a marcas de contrabando baratas a finales de los años 80 y principios de los 90. Un aumento de producción que se ha hecho  más relevante con la aparición de un nuevo impuesto sobre el tabaco en Brasil que graba con un 150%  la exportación de tabaco, lo que deriva la producción de cigarrillos a Paraguay y desde allí a Reino Unido.

Según la investigación, entre los años 1989 y 1994, la producción de tabaco en el país latinoamericano fue inferior al consumo interno anual, unos 3.000 millones de cigarrillos. Esta cifra alcanzó los 12.000 millones en 1998 y los 27.000 millones en 2003, curiosamente a la par del estancamiento del consumo.

Tabesa, que supo aprovechar las condiciones creadas por BAT y PMI, es hoy en día una de las mayores empresas de Paraguay. Los investigadores estiman que la tabacalera importa una cantidad con la que podrían producirse entre 25 y 36 millones de cigarrillos anuales. Así, teniendo en cuenta las cifras de consumo interno y exportación legales, concluyen que entre 19.000 y 30.000 millones de cigarrillos producidos por Tabesa acaban en el mercado paralelo. Benoît Gomis aprecia que el 70% de esta cantidad se introduce de contrabando en Brasil y que, según la investigación, Tabesa estaría explorando otros mercados internacionales.

Trabajadores de Tabesa informaron a los periodistas paraguayos de que la tabacalera exporta de manera legal sus productos a varios países como Bulgaria, las Antillas Neerlandesas y los Países Bajos. Sin embargo, el análisis del Programa de Control del Tabaco Global de la Universidad Simon Fraser, que examina la base de datos COMTRADE de la ONU, apunta a irregularidades significativas, por lo que cabe la posibilidad de la existencia de comercio ilegal del tabaco.

Dicha base de datos no recoge ninguna exportación de tabaco a Bulgaria ni ninguna importación de Paraguay por parte de Bulgaria entre 2001 y 2016. En esta franja de tiempo el país latinoamericano comunicó la exportación de 1.400 millones de cigarrillos a Curazao, 481,2 millones a las Antillas Holandesas y 111,4 millones a los Países Bajos. Ninguno de los países citados dijo haber importado tabaco de Paraguay. Sin embargo, en ese periodo, se enviaron oficialmente 5.700 millones de cigarrillos paraguayos a 10 mercados donde Tabesa exportó, pero no se contabilizó.

Paraguay, un país con apenas casi 7 millones de habitantes, produce más de 60.000 millones de cigarrillos al año. Según esta producción y los bajos datos oficiales de exportaciones, los paraguayos fumarían unos 24 cigarrillos al día, incluidos los recién nacidos, lo que apunta a un 90% de producción destinada al contrabando.

Benoît Gomis afirma que “Nuestros resultados sugieren que el comercio legal y el comercio ilegal de productos de tabaco a menudo están estrechamente vinculados. BAT, PMI y Tabesa lograron ventas y exportaciones legales, pero también recurrieron al comercio ilegal”. Los investigadores sostienen que Tabacalera del Este se defendió de las acusaciones de contrabando alegando sus exportaciones legales a Estados Unidos.

Las tabacaleras, mediante la figura de una nueva marca, realizan el siguiente proceso: fabrican los cigarrillos, los exportan ilegalmente e utilizan los beneficios para reinvertirlos en la cadena de producción e infraestructura y producir así más cantidad. De esta manera, los productos ganan calidad y capacidad de competir con otros mercados. Otra táctica de la industria es utilizar las zonas de libre comercio como escenario para el contrabando. Su finalidad son las ventas a numerosos distribuidores nacionales para usarlas posteriormente como argumento ante acusaciones de exportaciones ilícitas.

El estudio valora que el comercio ilícito del tabaco está evolucionando: además de la proximidad entre las TTC y el comercio ilegal, otras corporaciones también están involucradas. Las TTC persiguen la cercanía con los gobiernos proporcionándoles información, equipo y recursos, e incluso influyendo en las decisiones presupuestarias de países latinoamericanos. Mientras financian estudios sobre el comercio ilícito del tabaco. Su objetivo es disminuir la competencia y hacer frente al control de tabaco, que ha reducido su consumo (empaquetado genérico, impuestos más altos, etc.).

La OMS ya lanzó un aviso: “existe un conflicto fundamental e irreconciliable entre los intereses de la industria tabacalera y el interés general de salud pública”. Por eso el primer paso para acabar con el contrabando es eliminar la interferencia de la industria en la política, ya que pretenden influir en los gobiernos bajo el supuesto apoyo para combatir el comercio ilícito del tabaco.

Gomis alerta de que deben recopilarse “y analizar más datos independientemente de la industria del tabaco”. No hay apenas datos sobre el comercio ilegal de los países en cuestión y “las respuestas políticas a menudo se basan en datos de entrada potencialmente erróneos y en datos financiados por la industria”, lamenta el director del estudio. Como solución al problema plantea que debería reforzarse la capacidad institucional, la transparencia, la voluntad política y la lucha contra la corrupción.

La principal salida pasa por la implementación del Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco y su Protocolo para Eliminar el Comercio Ilícito de Productos de Tabaco, según el investigador, que cuenta que esta publicación fue un punto importante en la firma del protocolo del gobierno de Paraguay.

Dicho Protocolo, en su artículo 8.4.1, exige la información detallada sobre toda la cadena de suministro de tabaco, como el nombre, la factura, el número de pedido, cualquier almacenamiento y envío, la ruta prevista, la fecha de envío y el destinatario. Este sistema de trazabilidad es fundamental para el control de la cadena de suministra y la detección del contrabando del tabaco. En este sentido, es vital que la industria tabacalera no esté integrada en las medidas de control del comercio ilícito, eliminando la intrusión de las TTC y sus intereses comerciales que menoscaban la salud pública y el buen gobierno.

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