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MENTIRAS Y VERDADES DE LA REDUCCIÓN DE DAÑOS EN TABACO

MENTIRAS Y VERDADES DE LA REDUCCIÓN DE DAÑOS EN TABACO

septiembre 16, 2019 10:06 am by: Categoría: Tabaco Deja un comentario A+ / A-

El encuentro Reducción de daños en tabaco: mentiras, verdades y estrategias pone el acento en las nuevas formas de consumo de tabaco

El pasado 3 de septiembre el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, la Asociación Nacional de Informadores de la Salud, el Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT), el Institut Català d’Oncologia y la European Network for Smoking and Tobacco Prevention (ENSP) celebraron un encuentro entre profesionales de la salud y medios de comunicación bajo el título Reducción de daños en tabaco: mentiras, verdades y estrategias, al que tuvimos oportunidad de asistir.

La jornada, presentada por el presidente de la ENSP, giró en torno a las nuevas formas de consumo de nicotina, en las que se engloban el tabaco por calentamiento, el tabaco para pipa de agua, los cigarrillos electrónicos y los productos a base de hierbas para fumar y los riesgos que supone el consumo de cualquiera de ellos.

Son muchos los países en los que en los últimos años se ha reducido el consumo de tabaco tradicional. Las políticas públicas y la consecuente concienciación sobre sus riesgos ha empujado a fumadores y a no fumadores a abandonar dicha adicción o a no emprenderla. Dicha reducción del consumo ha obligado a las compañías tabaqueras a emprender una nueva estrategia que adapte su negocio a los nuevos tiempos. En la actualidad, las compañías tabaqueras están inmersas en fuertes campañas de marketing que intentan trasladar a la población –lo que han conseguido en parte e incluso a autoridades sanitarias como las de Reino Unido-, el mensaje de que el cigarrillo electrónico es útil para dejar de fumar y que es un 95% menos dañino que los cigarrillos tradicionales. Pero, ¿cuánta verdad contienen dichos mensajes?

¿Dejar de fumar fumando?

Para Javier Ayesta, profesor de Farmacología y Trastornos Adictivos de la Universidad de Cantabria y director del Máster de Tabaquismo PIUFET, que realizó un repaso por antiguas estrategias de las compañías tabaqueras para presentar sus productos ante sus públicos como menos dañinos, no dejó lugar a la duda: “Los cigarrillos electrónicos no sirven para dejar de fumar”. La clave para ayudar a los fumadores a que dejen de serlo es desnormalizar el consumo con estrategias de salud pública. En esta línea se manifestó la Ministra del ramo, María Luisa Carcedo, que anticipó la campaña informativa de su Ministerio sobre riesgos de productos del tabaco dirigida al público más joven. A pesar de la reducción del consumo, en España mueren 52.000 mil personas al año por consumo de tabaco, cifras que se elevan en 1000 más al asociarse al consumo pasivo. Carcedo se mostró categórica: “Las nuevas formas de fumar crean adicción”, afirmó.

Incluso en el Reino Unido, donde las autoridades sanitarias han dado por válidas las afirmaciones de la industria del tabaco, parece haber división de opiniones acerca de la supuesta eficacia del cigarrillo electrónico para dar carpetazo a la adicción y no son pocos los que recuerdan que la mayor parte de los exfumadores cesó en su adicción sin el uso de productos derivados del tabaco.

¿Dejar de fumar o empezar a fumar?

Filippos Filippidis, codirector del Máster de Salud Pública del Imperial College de Londres y miembro de la Sociedad Europea de Patología Respiratoria, se manifestó también en el sentido de que no existen estudios que puedan afirmar que los cigarrillos electrónicos ayuden a dejar de fumar y otro aún más peligroso para la salud pública: los e-cigars suponen una vía de entrada para nuevos fumadores. No en vano, según la Encuesta Estatal sobre Uso de Drogas en Enseñanzas Secundarias (ESTUDES) en España el 20% de los estudiantes de secundaria ha utilizado alguna vez cigarrillos electrónicos.

Para sembrar aún más dudas sobre los mensajes de las compañías tabaqueras, quienes apuestan por el público más joven, no fueron pocos los ponentes que se refirieron a la considerada como la primera muerte asociada al uso del cigarrillo electrónico y a los casi 200 casos de enfermos de enfermos pulmonares relacionados con el consumo del mismo, así como a la “epidemia” de Juul que se ha instalado entre los jóvenes de Estados Unidos. Para el profesor de Comercialización e Investigación de Mercados de la Universidad de Granada Juan Manuel Rey Pino, “Estamos asistiendo a una reconstrucción de la identidad corporativa” de las compañías tabaqueras”, por lo que instó a los poderes públicos a legislar para “cortar la comunicación” con sus públicos, ya se trate del fumador tradicional o de los jóvenes que hasta ahora rechazaban el consumo de tabaco y que muestran un preocupante acercamiento hacia las nuevas formas de fumar.

“La industria del tabaco es un lobo con piel de cordero”, sentenció el expresidente del CNPT, Rodrigo Córdoba. Para este médico de Atención Primaria, “Los menores que usan e-cigar tienen 6,3 veces más posibilidades de pasarse al tabaco convencional que los que no lo usan”. La experiencia italiana puede ofrecer aún más pistas acerca de cómo es el consumo de cigarrillos electrónicos. En el país alpino, el primero europeo donde el famoso Iqos comenzó a comercializarse, el consumo se ha disparado a pesar de las restricciones impuestas: 809000 italianos adultos han probado Iquos, de los que más de un 30% son nuevos fumadores. Más de un millón y medio tienen intención de probarlo. Cerca del 36% no son fumadores.

La reducción de daños, el nuevo mantra

Para dar empuje a sus más recientes argumentos, la industria del tabaco se ha apoyado fuertemente en un estudio que sostiene frágilmente la idea de menor riesgo y que Córdoba diseccionó sin compasión. “La mitad de los expertos que firman el estudio tienen conflicto de intereses, además de que otros apenas tienen publicaciones y otros son lobistas”, afirmó. “El estudio fue financiado por la industria”, a lo que añadió que no había sido sometido al tradicional proceso de revisión de pares. Y, ¿qué decir de los daños tras diez o veinte años de consumo? En la actualidad no existen estudios al respecto, pero sirva el “los pulmones están diseñados para respirar aire puro” sacado a colación en un par de ponencias para dar muestra de la oscura sombra de dudas –y certezas- que la jornada puso frente a los ojos de los medios.

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