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LOS IMPUESTOS SOBRE EL TABACO

LOS IMPUESTOS SOBRE EL TABACO

noviembre 23, 2016 8:21 pm by: Categoría: Tabaco Comentarios desactivados en LOS IMPUESTOS SOBRE EL TABACO A+ / A-

Las posibilidades de los impuestos sobre el tabaco.

Hace tan solo unos días que el Fondo Monetario Internacional ha publicado un interesante estudio que explica cómo los impuestos sobre el tabaco pueden ayudar a salvar vidas y a incrementar los tan necesarios ingresos públicos y la forma más adecuada para aplicarlos. El informe da respuesta a cuestiones de tanto calado como el límite hasta el que se deben elevar los impuestos sobre el tabaco, la idoneidad de tasas específicas o ad valorem y los elementos clave para una administración eficaz de los impuestos, lo que supone la capacidad de asegurar una base impositiva y la prevención del comercio ilícito.

 “How to design and enforce tobacco excises” ofrece a los gobiernos las pautas para adoptar sólidas decisiones políticas. Según dicho estudio, para determinar los impuestos especiales se ha de tener en cuenta el consumo total de tabaco, el precio del producto, el nivel de renta, la asequibilidad de dichos productos, la reacción de la demanda al incremento de precio derivado de los impuestos y consideraciones externas como el posible gasto público motivado por enfermedades producidas por el consumo de tabaco y el abaratamiento del coste de las pensiones por las muertes prematuras.

En el caso de países con elasticidades de la demanda de bajo precio, en los que una pequeña subida de impuestos supone un cambio mínimo en la cantidad demandada, los impuestos especiales suponen un gran aliado. Esto no significa, sin embargo, que las autoridades no deban evaluar los riesgos de que el consumo derive hacia productos ilegales.

Cuando los estados no adoptan las medidas de seguridad adecuadas, el potencial de ingresos derivados de un aumento de los impuestos sobre el tabaco es inversamente proporcional a los impuestos sobre el precio.  Según la teoría del profesor Laffer enunciada en los años 80, a niveles altos de impuestos sobre el tabaco, la reducción del consumo puede reducir los ingresos de tal modo que este exceda el incremento de los ingresos procedentes de altos impuestos sobre la base preexistente. Esto es en parte porque se incentiva el fraude y el contrabando. Así,  un aumento de los impuestos pueden reducir los ingresos fiscales globales. La dificultad, sin embargo, está en que la curva de demanda es desconocida para los gobiernos. El informe recomienda, no obstante, incrementar gradual (que no lentamente) los impuestos especiales para medir su impacto sobre la cantidad y los ingresos fiscales, así como en las costumbres de los fumadores. En todo caso, los países que decidan poner en valor los objetivos relativos a la salud tienen en su mano la capacidad de subir los impuestos más allá del punto máximo de beneficio.

¿Impuestos ad valorem o especiales?

La elección entre un tipo u otro de impuesto tiene una fuerte repercusión en la industria, los precios y la calidad del producto. Si un fabricante que ha de aplicar un impuesto ad valorem del 40% decide incrementar la calidad de su producto y trasladar al consumidor el sobrecoste, el precio del tabaco se incrementará en el mismo porcentaje, lo que se conoce como “efecto multiplicador”. En el lado opuesto, si un fabricante reduce sus costes, el precio final se reducirá más que la reducción de costes, dada esta fórmula impositiva. De hecho, la tendencia natural a reducir costes redundará negativamente en la calidad del producto y en la diversidad de marcas. Dado un impuesto fijo por cigarrillo, la industria puede invertir en desarrollar la diferenciación de las marcas con un incremento del precio menor.

Por el contrario, los impuestos específicos reducen la intensidad de la guerra de precios, redundan en mayor calidad del tabaco, mayores precios y diversidad.

Dicho esto, ¿cuál es el mix impositivo más adecuado? Aquel que grave el producto sin alterar su calidad. En todo caso, factores como la sencillez administrativa, la estabilidad de los ingresos, la inflación, las políticas de competencia, la protección de la industria local y las políticas sanitarias inclinan la balanza hacia uno u otro lado, así como las presiones de la propia industria.

En la Unión Europea y otros países de rentas altas son las motivaciones de salud las que están marcando la pauta. En una minoría significativa de otros países los impuestos se destinan a varios fines. Los fundamentos del programa, los tipos de gastos financiados, su conexión con el consumo de tabaco y los procesos administrativos asociados varían considerablemente, pero dicha asignación tiene ventajas y desventajas como que acaba actuando como un subsidio directo a la industria.

Dado el incentivo para el fraude que supone una mayor tasa impositiva y la portabilidad de los productos del tabaco, la administración debe procurar un control estricto sobre las importaciones y las exportaciones. Aunque el control de la cadena de suministro no debe ser necesariamente un requisito previo para el aumento de impuestos, el fraude está ampliamente relacionado con la presión fiscal, por lo que el incremento fiscal siempre ha de ir acompañado de controles más estrictos. Si no, la subida de impuestos deja de tener sentido.

Dicho control ha de ejercerse en todos los eslabones de la cadena de suministro, de los campos donde se cultiva la hoja de tabaco a los puertos de entrada y abarcando incluso al momento de la compra por parte del consumidor. El contrabando tiene un innegable atractivo económico: según el informe, “un solo contenedor o camión de cigarrillos ilegales puede generar unos beneficios superiores a los dos millones de dólares”, aunque la peor cara del contrabando no es la pérdida impositiva, sino su “involucración en redes criminales”.

El marco legal y los productos del tabaco sujetos a impuestos específicos deben estar perfectamente definidos, así como los principios-guía impositivos, la base, las tasas, el método de cálculo y el punto de exacto de imposición a la cadena de producción, suministro y distribución.  En cuanto a las medidas de control, han de ser adaptadas específicamente al contexto local y aplicadas a cada etapa del procesamiento y la distribución por más que la coordinación internacional (especialmente a través del Protocolo para la eliminación del comercio ilícito de productos de tabaco) resulte vital para mejorar la eficiencia de los esfuerzos nacionales. El contrabando no sabe de etapas, cualquier debilidad en la cadena de suministro puede ser aprovechada por las redes para desviar el producto y adentrarlo en el mercado negro, con la consiguiente pérdida de recaudación.

En entornos de escaso cumplimiento deben implementarse controles in situ (por ejemplo, revisando inventarios); en países de extendido cumplimiento, sin embargo, las auditorías de empresa resultan más adecuadas. En ambos casos se estima que solo los operadores autorizados deben estar involucrados en la importación, producción y distribución (incluso la venta minorista), de ahí la necesidad de una legislación adecuada. Las autorizaciones para operar deben contemplar ciertas condiciones físicas, financieras y administrativas  y su cumplimiento ha de ser vigilado con regularidad, siendo severamente penalizado el incumplimiento.

Por último, los sellos o etiquetas u otro tipo de marcas ligados a los impuestos específicos facilitan la recaudación de impuestos, por lo que no deben ser infravalorados en su papel contra el contrabando de tabaco.

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