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FUMANDO ESPERO

FUMANDO ESPERO

mayo 16, 2019 12:14 pm by: Categoría: Tabaco Deja un comentario A+ / A-

La Comisión Europea, expectante respecto a las decisiones de la industria tabaquera

“Fumando espero” es el título de un viejo y archiconocido tango que relataba la espera indolente y despreocupada de una “mina” o “pebeta” a su “bacán”, el “platudo” que la trajina. Me viene a la mente como símil chusco de una situación que, por el contrario, debiera preocuparnos a todos los europeos. En el caso presente, el papel de la muchacha lo encarna la Comisión Europea -no sólo la saliente-; y como galán, o más bien “cafishio”, tendríamos el conglomerado de industrias tabaqueras. La espera, indolente y despreocupada, puede culminar en la desactivación de una iniciativa mundial pionera, amparada por la Organización Mundial de la Salud, para acabar con el comercio ilícito del tabaco como paso previo indispensable para cualquier política de control del tabaquismo. Una pandemia que mata a más de 7 millones de personas al año según el último informe del Banco Mundial.

La piedra angular de esta iniciativa mundial es el Protocolo de la  OMS contra el comercio ilícito del tabaco -en vigor desde el 25 de septiembre de 2018- que requiere, entre otras cosas, la implementación de un sistema global de trazabilidad track & trace. Los paquetes de cigarrillos y tabaco para liar deben marcarse con una identificación única para poder rastrearlos desde su fabricación hasta el punto de venta y, si terminan en el mercado ilícito, deben rastrearse para ver dónde salieron las cosas mal. Este sistema está diseñado para evitar que las compañías tabacaleras continúen con el contrabando. Los mandatos del Protocolo son absolutamente claros: “las obligaciones asignadas a una parte no serán cumplidas por la industria tabacalera ni delegadas en esta”, añadiendo que “cada Parte velará porque sus autoridades competentes, al participar en el régimen de seguimiento y localización, mantengan con la industria tabacalera y quienes representen sus intereses tan solo las relaciones que sean estrictamente necesarias para aplicar el presente artículo”.

Para evitar que este protocolo se aplique de forma rigurosa las principales compañías tabacaleras están desarrollando una carísima estrategia de seducción en el ámbito de la Unión Europea y de los Estados miembros. Las principales compañías tabacaleras están actuando como camaleones corporativos, gastando millones en renovar su imagen, tratando de convencer al mundo de que han cambiado, que ya no son ellos los responsables principales del contrabando de tabaco a nivel mundial, que son víctimas de las nuevas tendencias y potenciales aliados de los Estados para propiciar el control del comercio del tabaco. Destruir esta ilusión costosa es el resultado de cuatro recientes estudios vinculados a la Universidad de Bath (Reino Unido)[1]. Los citados estudios, ampliamente documentados, integran la evidencia más reciente que revela lo que constituye una de las mayores estafas: no solo las compañías tabacaleras siguen involucradas en el contrabando de tabaco, sino que también se están posicionando para controlar el sistema que los gobiernos de todo el mundo tienen diseñado para evitar que lo hagan. Su esfuerzo elaborado e implementado a lo largo de los años involucra a grupos de primera línea, terceros, noticias falsas y pagos a las autoridades reguladoras internacionales destinadas a responsabilizarlos.

A pesar de sus afirmaciones de que “el comercio ilícito es una amenaza creciente para los negocios legítimos. La amenaza proviene de diferentes fuentes, las más importantes de las cuales son falsificadas”, varios datos (incluido el de la industria) muestran que la mayoría de los cigarrillos de contrabando, aproximadamente entre el 60 y el 70%, son productos propios de la empresa tabacalera. En contraste, los cigarrillos falsificados constituyen una pequeña fracción (aproximadamente del 5% al ​​8%) del mercado ilegal de cigarrillos.

La evidencia -proveniente de investigaciones gubernamentales, denunciantes y documentos filtrados de la industria tabacalera- apunta a que las compañías tabacaleras siguen involucradas y -en el caso de BAT- siguen utilizando distribuidores que se sabe que anteriormente habían participado en el contrabando; este último en contravención directa de un acuerdo legal alcanzado con la Unión Europea (acuerdos que además sistemáticamente se incumplen[2]).

Al mismo tiempo, la industria desarrolló su propio sistema de seguimiento y localización –Codentify– y está tratando de engañar a los gobiernos de todo el mundo para que lo implementen como el sistema de seguimiento y localización global elegido bajo el Protocolo de Comercio Ilícito. Esto podría, por supuesto, dejarlos en condiciones de continuar el contrabando con impunidad. Conscientes de su propia falta de credibilidad, los documentos filtrados muestran que las cuatro compañías transnacionales de tabaco más importantes desarrollaron un plan conjunto para -como se ha mencionado- usar grupos de primera línea y terceros para promover Codentify a los gobiernos y convencerlos de que se realizaría independientemente de la industria y bajo el control total del gobierno. Estos documentos identifican específicamente una «empresa de tecnología de terceros creíble» como FractureCode.

Los documentos filtrados más tarde muestran cómo se hicieron operativos estos planes. Por ejemplo, los documentos sugieren que FractureCode operó como un «frente» para BAT en la licitación de un sistema de rastreo y trazabilidad en Kenia, y BAT parece dirigir la conducta de FractureCode, organizando consultores y redactando cartas en su nombre. El denunciante de BAT, Paul Hopkins, alegó que FractureCode estaba «a sueldo» de BAT.

Para ayudar a salir adelante esta estafa monumental, las compañías tabacaleras se involucraron en toda una gama de actividades para confundir y engatusar a las mismas organizaciones que deberían haberles pedido cuentas, así como a la prensa. Financiaron un gran número de «encuestas» e informes que exageraban la escala del problema de la falsificación en particular. Los utilizaron para asegurar una amplia y engañosa cobertura de la prensa que promueve el mensaje de que las compañías tabacaleras ahora son víctimas del contrabando de tabaco.

Incomprensiblemente –¿o no?- la Comisión Europea se ha dejado seducir por este galán adinerado y marrullero y ha optado por un control blando e insuficiente que llega a incumplir de forma palmaria los mandatos del Protocolo. El primer paso lo constituyó la aprobación de la DIRECTIVA 2014/40/UE, un texto lleno de lagunas, abierto a diferentes opciones, algunas de ellas claramente contrarias a la letra y espíritu del Protocolo. Estos temores se han visto confirmados con la aprobación del Reglamento de Ejecución y de la Decisión de Ejecución, que deja en manos de la industria tabaquera importantes aspectos del sistema de trazabilidad, materializando las sospechas que producía la fórmula incorporada a la Directiva. La regulación de desarrollo -y en particular el Reglamento- entra en contradicción con el Protocolo al dejar a la industria a cargo de puntos clave como son la selección y contratación de las empresas controladoras encargadas del repositorio de datos primario y secundario (Arts. 26.1 y 27.1) o la marcación (Art. 6.1) y la verificación del identificador único (Art. 7.1). Todas ellas son actividades que pueden realizarse por terceras partes independientes, por lo que no hay razón alguna que justifique la involucración de la industria tabaquera en las mismas.

Pero es injusto pensar que los únicos regalos a la industria tabaquera se deben a la Comisión, incluso cuando sean actos suyos. Algunos regalos son debidos a la pasividad de los propios Estados miembro. El último regalo es una Decisión que permite a la industria tabaquera, “en ausencia temporal de emisor de ID” y con límite temporal hasta final de año, proveerse de códigos de identificación con otros emisores ya designados en otros países. Se justifica ante la necesidad de no paralizar el mercado, pero el efecto indirecto perverso radica en favorecer, dada la diversidad de tecnologías implantadas por los diferentes emisores aprobados, la tecnología que ha logrado introducir la industria tabaquera de forma indirecta en algunos países. Una vez que se comienza a operar con estos códigos, en los países en que todavía no hay designado emisor de identificador único, lo más fácil es que se mantenga esta tecnología para no tener que alterar las condiciones de un mercado en marcha.

Ante la inminencia de las elecciones europeas y de la constitución de una nueva Comisión, se plantea necesariamente algunas preguntas ineludibles. ¿Se tomará en serio la Comisión su tarea de legitimar a las instituciones europeas? ¿se tomará en serio su obligación de cumplir con los mandatos del Protocolo? ¿Va a actuar decididamente para someter y controlar a la industria tabaquera y neutralizar de forma efectiva sus maniobras dilatorias y obstativas?

“Y mientras fumo, la vida no consumo, porque flotando el humo me suelo adormecer”. Es hora de salir ya del sueño, del engaño, de la inercia.

[1]Tobacco industry’s elaborate attempts to control a global track and trace system and fundamentally undermine the Illicit Trade Protocol”, Anna B Gilmore, Allen W A Gallagher, Andy Rowell – https://tobaccocontrol.bmj.com/content/28/2/127

“Why governments cannot afford Codentify to support their track and trace solutions”, Hana Ross, Michael Eads, Michael Yates – https://tobaccocontrol.bmj.com/content/27/6/706

Memoranda of understanding: a tobacco industry strategy to undermine illicit tobacco trade policies”, Eric Crosbie, Stella Bialous, Stanton A Glantz – https://tobaccocontrol.bmj.com/content/early/2019/01/18/tobaccocontrol-2018-054668

Tobacco industry data on illicit tobacco trade: a systematic review of existing assessments”, Allen W A Gallagher, Karen A Evans-Reeves, Jenny L Hatchard, Anna B Gilmore – https://tobaccocontrol.bmj.com/content/28/3/334

[2] Los acuerdos fueron diseñados entre 2004 y 2010 con Philip Morris (PM), incluyendo Philip Morris International (PMI), Japan Tobacco International (JTI), British American Tobacco (BAT) e Imperial Tobacco Limited (ITL), a raíz de nuevas pruebas de la participación directa e indirecta de la industria del tabaco en actividades de contrabando y el litigio posterior. Los acuerdos liberaban a estas empresas de cualquier demanda civil en relación con las actividades de contrabando anteriores y, en el caso de Philip Morris y JTI, se establecieron a cambio de abandonar los procedimientos legales en su contra.

LA INFORMACIÓN Miércoles, 08 Noviembre 2017, 03:57. “Estos expertos llegan a la conclusión de que los acuerdos sólo han servido para los intereses de la industria y poner en peligro los avances en el control del tabaco. `Los pagos de incautación son ínfimos y son un elemento de disuasión totalmente inadecuado para la participación [de las empresas tabacaleras transnacionales] en el comercio ilícito -escriben–. Los acuerdos contienen demasiadas lagunas´».

https://www.lainformacion.com/economia-negocios-y-finanzas/los-acuerdos-de-la-ue-y-las-tabaqueras-no-cumplen-sus-objetivos-segun-una-investigacion_vb4TteeRq4d9hxbskhn824/

 

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